El conocimiento es como el fuego, debe ser encendido por algún agente externo, luego, este se propaga por sí solo. Este portal virtual está diseñado para cultivar el pensamiento, el arte y la cultura.
El bullying es el acoso físico o psicológico planificado y continuado que sufre una persona. Es común en los centros escolares. Lo curioso del bullying es que quien lo provoca se vale de otros para lograrlo. Incita a un grupo de cómplices para que de forma permanente ridiculicen en público a la víctima. Pero él o ella no participa directamente. Cuando las cosas se salen de control, se lava las manos y huye como todo un cobarde.
La víctima, en un primer momento, resiste, aguanta, pero llega a un punto límite. En su mayoría sufren daños psicológicos profundos, se aíslan o pueden caer en depresión, incluso llegar al suicidio. Otros se arman de valor y enfrentan al acosador. En tal caso es probable que llegue a la violencia física. Las autoridades competentes terminarán imponiendo un castigo severo o, en el peor de los casos, hasta expulsarlo de sus filas.
El bullynista estará satisfecho de haber logrado, sin manchar sus manos, su objetivo: hacerle la vida imposible o quitarse de la vista a la persona que detesta. En resumen, la víctima en los dos escenarios, está acabada.
Ahora vayamos al escenario político. Está demás decir que los políticos siempre están en campaña. El mismo día que asumen el poder inician la campaña para asegurar el puesto en la próxima contienda. En nuestro país las campañas políticas se planifican bajo la estrategia del miedo y la mentira. Unos y otros se descalifican y se acusan de ser ineptos, buenos para nada, corruptos, ladrones, mentirosos y se oponen a cualquier iniciativa porque ninguno quiere que el contrario tenga éxito. Darle crédito sería aprobar su gestión y eso no es bueno para sus intereses.
En el caso nuestro, por ejemplo, la oposición acusa al gobierno de sembrar división, pero ellos también lo hacen y con la misma proporción. El discurso de odio es evidente y nadie sale bien librado en esta guerra política.
Eso pasa, en mi opinión, en El Salvador. La oposición sabotea cualquier medida gubernamental, dejando sin efecto, por ejemplo, los decretos de emergencia y otras medidas por el COVID-19 y ahora que el sistema de salud está a reventar, lo culpan del desastre. Y el gobierno, por consiguiente, llama genocida a la oposición y a los que han cerrado filas en su contra. La pregunta es ¿A quién beneficia este conflicto de intereses? Al pueblo no, por supuesto que no.
Lo más delicado es que hasta ahora, ninguna acusación de uno u otro ha llegado a los tribunales. Todo queda en rumores infundados: dicen que dicen, cuentan que, aquel me dijo…dimes y diretes que no abonan en nada a esta crisis sanitaria. Y si algún político sale salpicado por actos de corrupción, el mismo sistema ya corrupto se encarga de defenderlo.
Hay que caer en cuenta que la campaña política está en marcha. No sé si el país tiene las condiciones para financiar la campaña que se avecina, pero los políticos ya están en eso, preocupados en asegurar su huesito más que en buscar soluciones a los problemas estructurales endémicos del país. Vaticinan una recesión económica apocalíptica sin precedentes pero hay plata para financiar la propaganda millonaria. Y como ya es habitual, la única arma que tienen es la del desprestigio mutuo, la acusación, la desaprobación y el desgaste mediático.
De pronto ya casi nadie habla del paso de la tormenta Amanda y Cristóbal y el desastre que provocó en nuestro pobre paisito y más temprano que tarde olvidaremos el tal coronavirus y volveremos a la rutina de siempre. Los empresarios a sus negocios, los bisneros a sus bisnes, los explotadores a seguir explotando y los pobres más empobrecidos. Continuarán los proyectos de muerte y los políticos tirando los dados para postergarse en el poder y seguir bebiendo del erario público y, como rápido olvidamos, luego nos dirán bajo nuestra complicidad: borrón y cuenta nueva.
Así la realidad de nuestros pueblos, callarse es ser cómplice de una injusticia diabólica a plena luz del día.
El top de los cinco más millonarios de El Salvador según un estudio reciente son: Nayib Bukele, Carlos Calleja, Javier Simán, Roberto Kriete y Ricardo Poma. Con razón el presidente puede darse el lujo de ponerse de tú a tú con estos magnates, pues él es uno de ellos. El mismo Nayib, haciendo una alegoría sobre el comportamiento de estos señores, en un conversatorio organizado por la UES cuando hacía campaña presidencial, decía: la mezquindad y egoísmo de algunos empresarios es tal que cuando un pequeño emprendedor quiere un pedacito de ese pastel, inmediatamente se encargan de ahogarlo y eliminarlo, porque competir con ellos es algo así como una liebre enfrentándose con un tigre.
De lo que recuerdo, ningún gobierno se había enfrentado a los empresarios. Como dice don Dagoberto Gutiérrez, por primera vez las negociaciones no se hacen debajo de la mesa, habría que constatar si no se hacen desde otra. Los gobiernos de derecha han sido sumisos al capital porque vienen de ese mundo. Los gobiernos del FMLN han tenido mayor responsabilidad porque vienen de abajo y era su lucha, lograr equidad y justicia social. Los que esperábamos un cambio radical en lo económico quedamos desilusionados. Los cambios nunca llegaron. Casi todo lo que criticaron cuando eran oposición siguió y sigue igual, no pudieron enfrentarlo. Como dice el dicho: no es lo mismo hablar de ella que estar con ella. Se lograron algunas cosas, por cuestión de justicia hay que decirlo pero no se sentaron bases sólidas para una nueva forma de administrar la cosa pública.
La gran falacia que siempre he escuchado de los políticos en 45 años de memoria y conciencia ha sido: “terminaremos con la pobreza”. Cuando finalizan su mandato, los únicos que terminan con la pobreza son ellos mismos. Por otro lado, también hay que decirlo, las leyes en este país están hechas para su beneficio; como dice el dicho, con la plata baila el mono, quien tiene el poder económico tiene el sartén por el mango.
Hay algunos términos que valdría la pena tenerlos en cuenta: Crisis social, económica y política.
Crisis social siempre ha habido y nada o poco se ha hecho para superarla. La crisis económica se da cuando los dueños del capital empiezan a tener «problemas financieros». Elevan el grito al cielo y hacen creer que la vida será un desastre. Y bajo esa estrategia suben los precios de sus productos, bajan los salarios, despiden a sus trabajadores, piden ayuda al estado y hasta solicitan ser exonerados de sus impuestos. Y la crisis política es producto de la correlación de fuerzas de los que gobiernan. No tiene nada que ver con la tan nombrada democracia. Pero para meter miedo hacen una sola mezcolanza y como la mayoría de gente pobre poco entiende de esto, entra en pánico y depresión. La democracia es el sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes. En la práctica esto no acontece. Aclarar estos conceptos puede ayudarnos a entender los fenómenos sociológicos desde otra perspectiva.
Me temo que políticamente hablando soy pesimista, lo admito. Pero algo hay que hacer. Benditos aquellos y aquellas que trabajan por la verdad y la justicia aún sabiendo que serán incomprendidos. Por ellos y ellas vale la pena soñar.
Fecha: viernes 14 de mayo de 2021. Docente: Bonifacio Cantarero.
Estudiantes de noveno grado, vamos a estudiar el tema de la oración gramatical simple, compuesta y compleja ¿Qué va a hacer? Simplemente, estudiar el tema hasta que lo comprenda y domine. Posteriormente enviaré un examen corto, desde Google drive. Tambien comparto dos vídeos: uno sobre la oración gramatical y otro vídeo sobre los signos del teatro ¿Qué hará con estos videos? con el primero unicamente lo estudiará y con el segundo Elabore una tabla donde clasifique los 13 signos del teatro con su respectiva descripción de cada uno. Ese trabajo lo realizará de forma digital y lo compartirá a mi correo ¡Manos a la obra!
La oración gramatical:
Los signos del teatro:
Nota: el trabajo de los signos teatrales, mándelo a mi correo: bonicantarero69@gmail.com, por favor
Vivir en una realidad ilusoria es peligroso porque cuando te topas con la realidad en toda su crudeza entras en shock. Pero es que, además, el ilusorio crea un mundo donde solo caben las personas que piensan como él. Entonces, cuando alguien piensa diferente y te cuestiona lo sacas de tu mundo ilusorio o lo aíslas. Las redes sociales son la mejor muestra. En la lista de contactos tienen cabida los que piensan igual, si opinas en contra te descartan, te bloquean o te insultan. Por lo tanto, es imposible hacer un análisis objetivo, donde las ideas se debatan. Un análisis es objetivo cuando contrastas las dos realidades: la ilusoria y la real. Cuando una persona vive en esa burbuja, lo mejor es apartarse.
Otro elemento de mi análisis es que vivimos en una sociedad violenta. No solo las pandillas son violentas, todos los estamentos son violentos. Es violento el microbusero, el pasajero, el vendedor, el comprador, el jefe y el trabajador, el profesor, el estudiante, el pastor y el feligrés, la esposa, el esposo, el padre, la madre, el hijo y la hija. Es violenta la autoridad que vela por el orden y el funcionario público.
¿Y los corruptos? ¡Ah, los corruptos! Estos nos tienen como rehenes, nos han tenido como rehénes y cuando son amenazados brincan como peces en lo seco y se ponen nerviosos y maquillan las leyes para seguir impuros. El estado es un botín y por eso, los políticos, hacen lo imposible por llegar a él. Al conquistarlo, contratan a todos los que han sido leales, quitan a los que han estado bebiendo de la teta del estado y ponen a los suyos. Y como la corrupción tiene muchos tentáculos, esta tratará de atrapar hasta el más honesto de la siguiente planilla.
¿Y los pobres que cabida tienen en todo esto?
Acabemos con la pobreza y la violencia se autodestruirá sola. El gran problema es que los dueños de este mundo no tienen el mínimo deseo de combatir la miseria; al contrario, ponen el capital y las ganancias por encima de todo. Y si hay que matar para ganar se hace. Las grandes tentaciones: el poder, el tener y el placer están a la orden del día en un mundo donde la vida vale solo si tienes dinero.
La aporodofobia es evidente cuando, por ejemplo, la migración que es un derecho humano es prohibida, no por ser extranjero, sino por el hecho de ser pobre. Es patético que los países hagan tratados de libre comercio y no tratados de libre circulación de las personas. Es claro que las divisas son más importantes que las peronas en este sistema macabro. Si los migrantes fueran millonarios, los recibirían al otro lado de la frotera con música y algarabía. Con el derribamiento del muro de Berlín, el capitalismo gritó a los cuatro vientos el fin de las utopías, con el muro que el capitalismo construye en el norte, vuelve a surgir la utopía de que «ese otro mundo posible» aun está lejos. Pero, hay que seguir andando.
Así giran las ruedas de este mundo ¿Y los pobres, dónde quedan?
Categoría gramatical (o parte de la oración o categoría morfosintáctica) es una antigua clasificación de las palabras según su tipo, en la gramática española el término es introducido por Antonio de Nebrija. Modernamente el término categoría gramatical se refiere a una variable lingüística que puede tomar diferentes valores que condicionan la forma morfológica concreta de una palabra mucho más general que el uso tradicional del término.
Categorías en la gramática tradicional
En gramática tradicional la clasificación según categorías es de tipo semántico y no funcional. El concepto tal como lo introdujo la gramática tradicional se considera superado y ha sido substituido por un análisis más moderno, no obstante su uso sigue siendo común en la gramática escolar y tradicional.
Las categorías que reconoce y la clasificación que propone la gramática tradicional son morfológicas y no deben confundirse con la función sintáctica que desempeña la palabra o grupo de palabras (locuciones).
La gramática tradicional distingue nueve partes de la oración (las ocho de Nebrija más el artículo. El artículo lo estudiaremos junto a los determinantes)
SUSTANTIVO
PRONOMBRE
VERBO
DETERMINANTE
ADJETIVO (Nebrija los llamó, Participio)
ADVERBIO
PREPOSICIÓN
CONJUNCIÓN
INTERJECCIÓN
Las cinco primeras (artículo, nombre, pronombre, verbo y adjetivo) son las llamadas partes variables de la oración, pues las palabras que pertenecen a estos tipos pueden variar en género y número, sin dejar de ser la misma palabra. Una excepción la constituye el verbo, que no varía en género, pero sí en número, persona, tiempo, modo, voz y aspecto.
Obviamente esta clasificación de la gramática tradicional no es aplicable a lenguas como el chino, el turco o muchas lenguas amerindias, bien por carecer de flexión o bien por carecer de preposiciones, o bien porque verbos y adjetivos forman una clase única.
1. EL NOMBRE O SUSTANTIVO
El sustantivo se ha definido como una palabra que sirve para designar personas, animales o cosas que tienen existencia independiente, ya en la realidad, ya por abstracción.
El sustantivo, a su vez, puede clasificarse según las cosas a las que nombra. En primer lugar, lo sustantivos se dividen en:
Sustantivo propio, que son los que nombran a un ser en forma concreta, ya sea un objeto o un sujeto, de manera particular. Los sustantivos propios siempre se escriben con mayúscula y puedes ser, por ejemplo, nombres de personas o lugares (Juan, María, Uruguay).
Sustantivo común, que son los que designan una persona, animal y objeto de manera general, como por ejemplo mesa, silla, vaca, perro, montaña, amor, etcétera. Los sustantivos comunes se dividen, además entre concretos y abstractos.
Sustantivos abstractos, que designan ideas y sentimientos que no pueden ser percibidos por los sentidos, como por ejemplo libertad, felicidad, odio, compasión, etcétera.
Sustantivos concretos, cuando nombran cosas que sí se pueden percibir por los sentidos.
Podemos además diferenciar entre individuales y colectivos:
Sustantivos individuales: Nombran un ser en particular. Ej. pez, perro.
Sustantivos colectivos: Nombran de manera global o grupal los seres. Por ejemplo, “pez” es individual y “cardumen” es colectivo.
Si el sustantivo puede numerarse, estamos hablando de un sustantivo contable (por ejemplo “manzana”, “mesa”, “amigo”), por el contrario si no podemos numerar pero sí medir, hablamos de sustantivo no contable (“agua”, “azúcar”, por ejemplo, no podemos decir dos azúcares pero sí un kilo de azúcar).
Otra clasificación que se puede emplear es la de dividir entre sustantivos primitivos y derivados (derivan de otro sustantivo, como por ejemplo “zapatería”, “heladería”, “panadería”). También es posible indicar si un sustantivo es simple o compuesto (en el caso de “lavarropas”, “paraguas” por ejemplo).
TIPOS DE SUSTANTIVOS:
ABSTRACTOS: belleza, caridad, fe…
CONCRETOS: agua, lápiz, piedra…
COLECTIVOS: alameda, ejército, rebaño…
INDIVIDUALES: álamo, soldado, oveja…
PROPIOS: Luisa, Barcelona, Aneto…
COMUNES: mujer, ciudad, montaña…
CONTABLES: dos discos, muchas chicas…
NO CONTABLES: agua, petróleo, oro…
SUSTANTIVOS EPICENOS son los que designan personas o animales sin diferenciar el sexo: gorila, víbora, elefante, cría.
EL GÉNERO EN EL SUSTANTIVO:
Los sustantivos poseen género (femenino o masculino) y número (singular o plural). La mayoría de los sustantivos pueden modificarse de masculino a femenino y viceversa, así como ser singular o plural. La mayoría de los sustantivos femeninos terminan con la vocal –a mientras que los masculinos con la vocal –o.
Por eso es que podemos, por ejemplo, decir gato y gata, perro y perra. Sin embargo, en algunos casos, el significado se modifica, como por ejemplo canasto y canasta (cambia el tamaño del objeto). Algunos femeninos son completamente diferentes a su masculino, como pasa con caballo y yegua o actor y actriz. Algunos sustantivos se escriben igual en singular y plural como por ejemplo tórax, clímax, caries.
El sustantivo dentro de la oración
El sustantivo es núcleo del sintagma nominal, principalmente del sujeto de la oración.
En una oración puede haber uno o más núcleos sustantivos dentro de un sujeto (simple o compuesto) y debe concordar con el verbo conjugado del predicado (singular o plural). Lo mismo ocurre con los adjetivos, que deben concordar con el sustantivo en género y número para que la cohesión de la oración sea correcta.
2. LOS DETERMINANTES
Determinante es la palabra que acompaña al nombre para señalar al objeto al que se refiere y concuerda con él en género y número. Ej. La pelota, mi padre, aquellos coches.
Clases de determinantes: artículos, posesivos, demostrativos, numerales, indefinidos, interrogativos y exclamativos.
Artículos
Los artículos se dividen en determinados e indeterminados.
Artículo determinado: es la palabra que va delante del nombre conocido. Formas: el, la, los, las. Ej. El caballo, las mariposas.
Artículo indeterminado: es la palabra que va delante de los nombres desconocidos. Formas: un, una, unos, unas. Ej. Una casa, unos profesores.
Determinantes posesivos
Determinante posesivo es la palabra que va delante del nombre indicando posesión o pertenencia. Ej. Mi perro, sus gatos, vuestra casa.
Determinante demostrativo es la palabra que va delante del nombre indicando si el nombre está cerca o lejos de la persona que habla. Ej. Esa niña, Aquellos abuelos.
Formas:
Mas. sing: este, ese, aquel.
Mas. plu: estos, esos, aquellos.
Fem. sing: esta, esa, aquella.
Fem. pl.: estas, esas, aquellas.
Determinantes numerales
Los determinantes numerales se dividen en cardinales y ordinales
Determinantes numerales cardinales son las palabras que acompañan al nombre expresando número o cantidad exacta de elementos.
Formas: Uno, dos tres……quince, cien….
Ej. : Tengo cincuenta dólares. Allí se ven dos elefantes.
Determinantes numerales ordinales son las palabras que acompañan al nombre expresando orden.
Formas: Primero, segundo quinto decimotercero.
Ej.: Ya he leído el primer capítulo del libro. Luis es el quinto alumno.
Determinantes indefinidos
Determinantes indefinidos son las palabras que acompañan al nombre expresan la cualidad de un modo vago o impreciso.
Fomas: algunos, pocos, varios, muchos, bastantes, demasiados, cada…
Ej.: Varios niños comieron patatas. Llegaron muchos amigos. Demasiados caramelos.
Determinantes interrogativos
Determinantes interrogativos acompañan al sustantivo para preguntar.
Formas: Qué, cuánto, cuánta, cuántos, cuántas.
Ej.: ¿Qué niño te ha preguntado?
Determinantes exclamativos
Determinantes exclamativos se colocan delante del sustantivo para exclamar.
Formas: Qué, cuánto, cuánta, cuántos, cuántas.
Ej.: ¡Qué película tan buena!. ¡Cuánta alegría hay aquí!
Resumen
Los determinantes pueden ser:
Artículos: Son determinantes que acompañan al nombre para indicarnos si se trata de un ser conocido o desconocido.
– Son determinados (el, la, los, las) e indeterminados (un, una, unos, unas).
Demostrativos: acompañan al nombre para indicar su proximidad o lejanía con relación a la persona que habla.
-Cerca: este, esta, estos, estas.
-Distancia media: ese, esa, esos, esas.
-Lejos: aquel, aquella, aquellos, aquellas.
Posesivos: acompañan al nombre indicando posesión o pertenencia.
-Pueden referirse a un solo poseedor (una persona) o a varios poseedores (varias personas).
Numerales: acompañan al nombre e indican numero u orden.
-Pueden ser cardinales (dos, ocho…) u ordinales (segundo, octavo).
Indefinidos: Indican que se desconoce la cantidad exacta de lo nombrado
-Ejemplo: alguno, pocos, muchos…
Interrogativos y exclamativos: Son aquellos que acompañan al nombre en oraciones interrogativas o exclamativas.
-Son determinantes interrogativos y exclamativos: Qué, Cuántos, Cuál, Cuáles.
3. EL ADJETIVO
Las palabras moderno y antiguo permiten distinguir dos coches, especificando una característica de cada uno.
Los adjetivos son palabras que nombran o indican cualidades, rasgos y propiedades de los nombres o sustantivos a los que acompañan.
La belleza de la flor natural es insuperable. Esta vistosa flor alegra nuestros sentidos.
Concordancia
El adjetivo siempre concuerda en género y número con el nombre al que acompaña, tanto si va delante como si va detrás. Vistosa flor de colores vivos.
Si un adjetivo va antes de varios nombres, concuerda en género y número con el primer nombre. Si se trata de personas, el adjetivo debe ir en plural. El largoviaje y la llegada fueron agotadores. Los tímidosPedro y Ana se sonrojaron.
Si el adjetivo se coloca después de varios nombres, concuerda en plural con ellos, respetando su género. Un día y un viaje agotadores. Una alegría y una amistad duraderas.
Si el adjetivo va detrás de los nombres, pero éstos son de género distinto, el adjetivo irá en plural y en masculino, aunque alguno de los nombres sea femenino. Un día y una noche largos. Una silla y un sofá cómodos.
Grados del adjetivo
Los adjetivos expresan cualidades de los nombres con mayor o menor intensidad. Estas variaciones reciben el nombre de grados del adjetivo.
Es un pastel dulce. Es un pastel muy dulce. Es el pastel más dulce de todos.
Grado positivo. Un adjetivo está en grado positivo cuando expresa una cualidad sin dar idea de intensidad. Vicente es ágil y Pedro está fuerte.
Grado comparativo. Un adjetivo está en grado comparativo cuando expresa una cualidad indicando una variación o comparación en cuanto a la intensidad que relaciona dos términos entre sí. Vicente es menos ágilque Carlos.
Si la cualidad de un término es inferior a la del otro, utilizamos un grado comparativo de inferioridad, mediante las palabras menos… que. Pedro es menosaltoque Juan.
Si la cualidad de un término es igual a la del otro, utilizamos el grado comparativo de igualdad, mediante las palabras igual… que, tan… como. Pedro es tan altocomo Juan.
Si la cualidad de un término es superior a la del otro, utilizamos el grado comparativo de superioridad, mediante las palabras más… que. Pedro es másalto que Juan.
Grado superlativo. Un adjetivo está en grado superlativo cuando expresa una cualidad del nombre en su grado máximo. Juan es muy simpático. Juan es simpatiquísimo.
Cuando expresamos una cualidad en su grado más elevado estamos utilizando el grado superlativo absoluto. Pedro es rapidísimo. Pedro es muy rápido.
Si utilizamos el grado superlativo de un adjetivo haciendo referencia a otros nombres, es decir, comparándolo con otros, estamos usando el grado superlativo relativo. Pedro es el más rápido del equipo.
Clases de adjetivos
Explicativos o epítetos
Ana paseaba sobre la blanca nieve
Ana hizo un ramo con rosas blancas de su jardín
En la primera oración el adjetivo blanca va delante del nombre para llamar la atención; ya que indica una cualidad propia de la nieve (la nieve siempre es blanca) y además, si quitásemos el adjetivo no se alteraría el significado de la oración.
El adjetivo explicativo o epíteto es el que expresa una cualidad no necesaria del nombre, pero que añade mayor belleza e interés literario al texto. Suele ir antepuesto al nombre. El hábil jugador marcó un gol.
Especificativos. En la segunda oración el adjetivo –blancas- califica a rosas distinguiéndola del resto (sólo las rosas de color blanco). Si quitamos el adjetivo, la oración pierde significado.
El adjetivo especificativo es el que expresa una cualidad necesaria del nombre que lo diferencia de los demás. Suele ir detrás del nombre. El jugador hábil marcó un gol.
4. EL PRONOMBRE
Los pronombres son una clase de palabras cerradas que funcionan en la oración como los sustantivos. Pero frente a estos, presentan la característica de tener rasgos gramaticales como el de persona.
CLASIFICACIÓN de los pronombres:
a. PERSONALES
b. DEMOSTRATIVOS
c. INDEFINIDOS
d. NUMERALES
e. RELATIVOS
f. INTERROGATIVOS-EXCLAMATIVOS
LOS PRONOMBRES PERSONALES
Sustituyen y representan a los nombres y las relaciones personales. Tienen formas tónicas y átonas:
.- formas tónicas: YO, TÚ, ÉL, ELLA, ELLO, MÍ, TI, SÍ, CONMIGO, CONTIGO, CONSIGO, NOSOTROS/AS, VOSOTROS/AS, ELLOS/AS, USTED/ES . ( Las formas de respeto USTED y USTEDES son pronombres de tercera persona desde el punto de vista sintáctico, dado que concuerdan con el verbo en tercera persona: USTED dice, USTEDES dicen. Sin embargo, pertenecen a las segunda persona en el acto comunicativo pues se refieren al interlocutor y no a una persona ausente.)
.- formas átonas: ME, TE, SE, NOS, OS, LE, LA, LO, LES, LAS, LOS.
LOS PRONOMBRES DEMOSTRATIVOS
Todas las formas de los determinantes demostrativos ejercen el papel de PRONOMBRE sólo cuando aparecen SIN SUSTANTIVO. Son siempre pronombre las formas neutras ESTO, ESO, AQUELLO. ESE no me gusta, AQUELLA es más bonita.
LOS PRONOMBRES INDEFINIDOS
Propiamente dichos son NADIE, ALGUIEN, NADA, ALGO, QUIENQUIERA y QUIENESQUIERA. También lo son todas las formas vistas antes cuando aparecen sin sustantivo. NADIE vino a verme. Las vi TODAS
También deben considerarse pronombres indefinidos las secuencias complejas CADA UNO y CADA CUAL: CADA UNO tiene su casa; Allá CADA CUAL.
LOS PRONOMBRES NUMERALES
Son las formas estudiadas antes cuando sustituyen al nombre.
Sólo vimos a CINCO de ellos. Nunca más fue PRIMERO. Sólo quiero un TERCIO. Vi que AMBOS estaban contentos.
LOS PRONOMBRES RELATIVOS
Son palabras que se refieren a un elemento anterior en el discurso, que se llama ANTECEDENTE y que puede ser explícito o implícito:
El QUE se enfada pierde.
Formas de los pronombres relativos:
QUE, CUAL, CUALES, QUIEN, QUIENES, CUANTO, CUANTA, CUANTOS, CUANTAS.
LOS PRONOMBRES INTERROGATIVOS-EXCLAMATIVOS
Son tónicos y siempre llevan tilde.
¿CUÁL de los tres?, ¿QUIÉN de vosotros?, ¿QUÉ has hecho?, ¿CUÁNTOS sois?, ¿CUÁNTAS habéis sido?, ¡QUIEN lo diría!, ¿QUÉ le vamos a hacer?
5. EL VERBO
Se conoce como verbo a una clase de palabra cuyo significado indica la acción, el estado o proceso que realiza o sufre cualquier realidad mencionada en la oración. En la oración, el verbo funciona como el núcleo del predicado.
Al igual que otras palabras, el verbo presenta lexema, en el que reside el significado verbal, y morfemas de persona y número. Tiene, además, morfemas de tiempo, modo y aspecto.
Tomando en cuenta lo anterior, los verbos pueden ser flexionados en persona; primera persona (yo), segunda persona (tú), y tercera persona (se refiere a algo o alguien ausente de la comunicación, por ejemplo: él, ella, Juan, etc.). En referencia al tiempo: pasado, presente, futuro, pretérito perfecto, pretérito imperfecto. Por último la voz: activa, pasiva, reflexiva.
Los sinónimos de la palabra verbo son: conjugación, voz, vocablo.
En inglés, la expresión verbo es verb. En referencia a este punto, el verbo to be, en español se traduce en “ser» o «estar” y se utiliza como verbo principal o como verbo auxiliar, siendo irregular en el presente y en el pasado. Por ejemplo: “I am lawyer» (yo soy abogada) se utiliza el verbo como ser y “I am in my house» (estoy en mi casa) se utiliza el verbo como estar.
Modos verbales
Los modos verbales es la forma en que los verbos pueden expresarse. En este sentido, existen tres grandes modos verbales:
Modo indicativo
Modo subjuntivo
Modo imperativo
Indicativo
En el modo indicativo el hablante expresa acciones concretas o reales.
Modo indicativo
Tiempo
Ejemplos
Simple
Presente
Pretérito perfecto
Futuro
Condicional simple
Yo juego
Yo jugué
Yo jugaré
Yo jugaría
Compuesto
Pretérito perfecto compuesto
Pretérito pluscuamperfecto
Pretérito anterior
Futuro perfecto
Condicional perfecto
Yo he jugado
Yo había jugado
Yo hube jugado
Yo habré jugado
Yo habría jugado
Subjuntivo
En el modo subjuntivo, el hablante expresa deseos, dudas, temores.
Modo subjuntivo
Tiempos
Ejemplos
Simple
Presente
Pretérito imperfecto
Futuro
Yo ame
Yo amara o amase
Yo amare
Compuesto
Pretérito perfecto
Pretérito pluscuamperfecto
Futuro perfecto
Yo haya amado
Yo hubiera amado
Yo hubiere amado
Imperativo
En el modo imperativo el hablante transmite una orden o petición como, por ejemplo:
Vete inmediatamente.
Cierra la puerta, por favor.
Conjugación de verbos
Por regla general, los verbos siguen un modelo de conjugación según la terminación de su infinitivo:
Infinitivos terminados en “ar”: verbos de la primera conjugación (saltar, caminar, amar, arrastrar)
Infinitivos terminados en “er”: verbos de la segunda conjugación (correr, comer, temer, suceder)
Infinitivos terminados en “ir”: verbos de la tercera conjugación (vivir, morir, sacudir ir, existir)
También existen los verbos irregulares que tienen una conjugación especial, no obedeciendo a la regla general.
Formas verbales
Las formas verbales son:
Infinitivo: es la forma que se utiliza en los diccionarios para dar entrada al significado de cualquier verbo, y es la forma empleada para nombrar su conjugación, en la oración puede hacer las funciones de verbo y sustantivo, por ejemplo: “comer bien es fundamental para la salud”, “puedes venir a vernos”.
Gerundio: indica la circunstancia que rodea a la acción verbal, como: “hay músicos tocando en la plaza”.
Participio: es la única forma que admite flexión de género y número. En la oración puede asumir funciones de adjetivo. Por ejemplo: “la cámara está estropeada”.
Clasificación de los verbos
Desde el punto de vista de su morfología, los verbos se dividen en regulares, irregulares, impersonales, defectivos, y pronominales.
Verbo regular e irregular
Los verbos regulares no presentan variación en su raíz, como: amar, comer, vivir, sonreír, entre otros. Por el contrario, los verbos irregulares presentan variación en su raíz, por ejemplo: dar (doy, dimos, diere), saber (sé, supe).
Verbo transitivo e intransitivo
Un verbo es transitivo si su acción pasa a una persona o cosa distinta del sujeto que la ejecuta, los verbos transitivos precisan de un complemento directo para completar su significado. Por ejemplo: “He leído el libro que me prestaste”.
Por su parte, el verbo intransitivo es cuando su acción no pasa a una persona o cosa distinta del sujeto que la ejecuta. Los verbos intransitivos tienen significado pleno, y no necesitan un complemento directo, como, por ejemplo: “Me marcho a casa”, “vengo del hospital”.
6. EL ADVERBIO
Se conoce como adverbio a la parte invariable de la oración que puede modificar el significado del verbo, de un adjetivo o de otro adverbio o de toda una oración. Por ejemplo, “Llegué bien”, “Debemos despertarnos temprano”.
Semánticamente expresa circunstancias de lugar, tiempo, modo, cantidad, orden, duda, entre otros, y su principal función en el contexto oracional es la de complemento circunstancial, por esa razón puede contestar a preguntas como ¿dónde?, ¿cómo? y ¿cuándo?
Por otra parte, morfológicamente el adverbio es invariable en género y número.
La palabra adverbio deriva del latín adverbium, que se forma por el prefijo ad- (hacia o junto), verbum (palabra o verbo), y el sufijo -ium.
Grado comparativo: para comparar dos o más cosas. Por ejemplo, “Carlota camina más despacio que Juan”, “él llego temprano como su colega”.
Grado superlativo: puede ser absoluto y se añade la terminación –ísimo/-ísima o -errimo/ -errima. Por ejemplo, “Ramón llegó tardísimo”, y relativo añadiendo al adjetivo un adverbio de cantidad, como, “su hija es la más dulce”.
Locuciones adverbiales
Las locuciones adverbiales son palabras formadas por sustantivos o adjetivos, con o sin proposición, que equivalen a los adverbios en su significación y en su posición sintáctica. Se dividen en distintas clases:
Latinismo: a priori, a posteriori, in vitro, ex aequo, ipso facto, entre otras.
Locuciones que tienen sentido adverbial: a sabiendas, a pie juntillas, a oscuras, de vez en cuando, entre otras.
Grupos proposicionales:funcionalmente equivalen al adverbio como, a ciegas, a oscuras, a lo grande, al revés, con todo, en resumen, por último, entre otras.
Adjetivos adverbializados: alto, bajo, claro (con verbos como decir, hablar, cantar); largo y tendido (con el verbo hablar); claro (con verbos como ver, comprender, explicar); firme, fuerte, rápido (con verbos como andar, dar, golpear, pisar), entre otros.
Ejemplos de adverbios
A continuación se presentan algunos ejemplos de adverbios:
María trabaja lejos. (Adv. de lugar)
Todavía no estoy en mi casa. (Adv. de tiempo)
En este examen salí mejor. (Adv. de modo)
Me gusta bastante la sopa. (Adv. de cantidad)
Efectivamente me gustó el libro. (Adv. de afirmación)
No me gusta tu actitud. (Adv. de negación)
Luis posiblemente no venga hoy. (Adv. de duda)
7. LA PREPOSICIÓN
Las preposiciones son palabras átonas (excepto SEGÚN) e invariables, es decir, no llevan desinencias. La FUNCIÓN de las preposiciones consiste en relacionar palabras sirviendo de enlace entre ellas. La relación que establecen es siempre de subordinación o dependencia.
Estas son:
A, ANTE, BAJO, CABE, CON , CONTRA, DE, DESDE, EN, ENTRE, HACIA, HASTA, PARA, POR, SEGÚN, SIN, SO, SOBRE, TRAS, (y la inclusión de SALVO, EXCEPTO, DURANTE, MEDIANTE).
( El paradigma preposicional puede aumentarse con las palabras PRO y VÍA; Asociación PRO vida; el partido se transmite VÍA satélite.)
La preposición es una palabra invariable que constituye un tipo de nexo ya que une palabras, oraciones e incluso proposiciones denotando la relación que tienen entre sí. Las preposiciones pueden indicar origen, procedencia, instrumento, destino, tiempo, causa, dirección, lugar, medio, finalidad, punto de partida, motivo, etc.
Preposición
Ejemplo
A, El uso debe ajustarse al tipo de complemento de la oración y al sentido idiomático de la frase.
Me fui aJapón.
Ayer le he comprado un regalo a mi hermana.
Ante, se emplea para indicar que algo está delante de, o en presencia de.
La niña se paró ante mí.
Bajo, se emplea para indicar que algo está físicamente por debajo de; pero también, se usa para indicar una situación de dependencia por subordinación, o de relación consecuencial
Tu lápiz lo encontré bajo la cama.
Bajo ese punto de vista.
Cabe, tiene un sentido de proximidad, de estar junto a algo.
No cabe duda que llegarás a la hora.
Con, tiene varios sentidos y un uso muy extendido. Puede significar indistintamente estar relacionado, estar adjunto, estar contenido, ser un instrumento o un modo, ser un medio para algo.
Viajamos con mi familia al Norte.
Contra, indica oposición, rechazo, repugnancia, sentimiento de disgusto y también una proximidad física total.
El niño fue vacunado contra la gripe.
De, tiene numerosas significaciones, tales como pertenencia, materia, procedencia y origen, cualidad, contenido, modo, profesión, causa, tiempo, condición o participación.
La casa de Camilo se vendió.
Desde, indica procedencia física u origen en el tiempo.
Ellos trabajaron desde las 6 de la tarde.
En, implica referencias de tiempo, de lugar, de modo y de instrumentalidad.
En verano acostumbramos a salir.
Entre, expresa una idea de intermediación o alternatividad ya sea de lugar, de opciones o de tiempo, y también de participación en conjunto.
Encontré a tu hermano entre la gente.
Hacia, indica dirección de un movimiento, o una tendencia sea física o subjetiva.
El conductor se dirigió hacia su destino.
Hasta, indica un punto de terminación de la acción de un verbo indicativo de lugar o de tiempo.
No vino hasta que lo llamé.
Para, expresa finalidad, destino, comparación, final de un período, comparación, contraposición.
Para Navidad prepararé una gran cena.
Por, se emplea con muy variados sentidos, entre ellos causa u origen, aproximación de lugar o de tiempo, modo, finalidad, sustitución de algo.
Tres veces por semana, la visito.
Según, se emplea para indicar correlación, origen de una expresión u opinión, o dependencia causal.
Se hará según lo establecido.
So, expresa una idea de dependencia o de consecuencialidad.
Compré un regalo so grande para ti.
Sin, se emplea para expresar carencia de algo.
Participó sin saber los requisitos.
Sobre, indica una situación de superioridad en sentido físico o conceptual, de contenido temático, proximidad cronológica, afectación con alguna restricción u obligación.
No dejaron de hablar sobre el problema.
Tras, indica una situación de posterioridad o de búsqueda de un objetivo, en sentido físico, cronológico, o conceptual
Tras la pelea, se reconciliaron.
8. LA CONJUNCIÓN
CLASIFICACIÓN DE LAS CONJUNCIONES
Las conjunciones son palabras que no tienen variaciones en su empleo, aunque cumplen en las oraciones la función de relacionar algunos de sus elementos, haciendo que toda la oración adquiera un sentido expresivo completo. Ej. Debes hacerlo aunque no quieras
Las conjunciones se clasifican en diversos grupos, atendiendo a la función que cumplen en el relacionamiento de los componentes de una oración. Hay dos clases de conjunciones: coordinantes y subordinantes.
Conjunciones coordinantes: relacionan elementos de la misma categoría sintáctica, que pueden ser: dos o más elementos de una oración (dos sujetos, dos complementos directos, etc.) Ej. Los médicos y los abogados ganan mucho dinero (dos sujetos), pedimos pollo y pan de maíz (dos complementos directos)
Dos proposiciones que, juntas, forman una oración compuesta por coordinación. Ej. Terminé el informe y me fui a casa, me gustaría tomar más cursos, pero no tengo el tiempo.
Las conjunciones coordinantes se subclasifican en:
Copulativas: indican suma o adición: Y, E, NI, QUE
Y ‐ E integran dos complementos en la acción del verbo: Fuimos a Londres y a París, entra y siéntate, hamburguesa, papas y jugo.
Cuando la palabra siguiente comienza por I, se sustituye Y por E para evitar el efecto cacofónico: Ej. Eres necio e ignorante; no puedes mezclar peras e higos. Juan e Iván.
NI cumple la misma función entre proposiciones negativas. Ej. No fuimos a Neiva ni a Pasto, ni come ni deja comer.
QUE funciona como conjunción cuando no resulta viable sustituirla por CUAL (precedida del artículo que corresponda); porque si eso es posible, no se trata de la conjunción sino del pronombre que: Estoy esperando que vengas (conjunción); el libro del que (del cual) estamos hablando (pronombre).
Ej. El profesor dijo que venía en la tarde.
Disyuntivas: Al unir las oraciones o las palabras, expresan una elección entre opciones: son O, U, SEA, BIEN.
O Ej. tendrá que elegir entre viajar a Londres o a París Tendré que esperarla, sea que venga o no, hamburguesa, papas, gaseosa o jugo, ¿Vas o vienes?
U cuando la palabra siguiente comienza por O, se sustituye ésta por U. Ej. Tiene que elegir entre uno u otro, Grecia u Holanda.
Bien Ej. puedes tomar el sol bien en la terraza, bien en el jardín.
IMPORTANTE: Es bastante frecuente la acumulación incorrecta de las conjunciones Y con O; pretendiendo con ello cubrir tanto la alternativa como la oposición: Vendemos productos argentinos y/o brasileños.
Se trata de un empleo claramente incorrecto, por cuanto esas conjunciones expresan contenidos idiomáticos totalmente incompatibles. Ej.
Vendemos productos argentinos y brasileños.
Importaremos productos argentinos o brasileños.
Adversativas: presentan opciones excluyentes y contrapuestas. Ej. aunque, pero, mas, empero, sino, siquiera y las expresiones al contrario, antes bien, si bien, no obstante, sin embargo.
Iré a clase, aunque esté lloviendo.
Creo que son hermanos, pero no estoy seguro.
Desearía complacerte, mas no me es posible.
No pude lograrlo, empero haya hecho todo lo posible.
No llegué tarde a propósito, sino porque me quedé dormido.
No me han quedado ni siquiera unas moneditas.
No estoy equivocado, al contrario, tengo razón en lo que digo.
No ignoraba de qué estaba hablando, antes bien, estaba plenamente informado.
No es una mala película, si bien tampoco es una obra maestra.
Procuraré recibirlo, no obstante tener mi agenda completa.
Me aseguré que vendría, sin embargo todavía no ha llegado.
Nota: Debe distinguirse claramente la conjunción adversativa MAS (sin tilde), del adverbio de cantidad MÁS. Ej. cuando más quería, me gustaría ir al cine, mas no tengo dinero.
Distributivas: indican que las acciones se alternan por razones lógicas, espaciales o temporales: uno… otro…, aquí… allí, bien… bien…, ya… ya…, etc.
Está absolutamente inquieta: ya va, ya viene.
Ya entra, ya sale. Me da lo mismo, sea que llueva, sea que no.
Unas veces canta, otras llora.
Conjunciones subordinantes: solo unen dos o más proposiciones que forman una oración compuesta por subordinación. En las oraciones compuestas subordinadas hay una proposición principal (independiente) y una (o más) proposición subordinada (sintácticamente dependiente de la proposición principal).
Lo sé porque él me lo dijo.
Lo sé. – proposición principal (independiente) porque – conjunción subordinante él me lo dijo. – proposición subordinada (dependiente)
IMPORTANTE: La diferencia principal entre las oraciones compuestas coordinadas y las subordinadas es que en las coordinadas tenemos dos o más elementos con autonomía sintáctica y semántica. En cambio, en las subordinadas tenemos, por lo menos, un elemento que depende de otro sintáctica y semánticamente.
Las conjunciones subordinantes se subclasifican en:
Completivas: la proposición subordinada es el objeto directo del verbo principal: que, si. Ej.
Me prometió que llegaría a tiempo.
Le preguntó si estaba interesada.
Causales: unen la subordinada que expresa causa a la principal: porque, ya que, puesto que, como. Ej.
No ignoraba de qué estaba hablando, porque estaba plenamente informado.
Lo recibí con todo gusto, pues me interesaba oír su opinión.
No me sorprendió lo dicho, puesto que ya lo sabía.
No va porque no quiere.
Consecutivas: unen la subordinada que expresa consecuencia a la principal: luego, así que, conque, de modo que, tan… que…, tanto… que…
Pienso, luego existo.
Tanto gritó que se quedó sin voz.
Comparativas: la proposición subordinada se compara con la principal: así como, tal como, igual que, mejor que, peor que, tanto como…Ej.
Le atrae tanto el estudio como los deportes.
Lo interesa la música así como la literatura.
Le diré cuatro frescas, como que me llamo Juan.
Finales: la subordinada expresa la finalidad de lo que dice la principal: para (que), a fin de que…Ej.
No piensa en eso para estar tranquila.
Es necesario estudiar para enriquecer nuestros conocimientos.
Practico la computación porque me gusta.
Siempre hay que mantenerse mentalmente activo, a fin de superarse permanentemente.
Planificaron todo cuidadosamente con el fin de que nada fuera a fallar.
Concesivas: la proposición subordinada expresa una restricción de lo que expresa la principal: aunque, si bien, por más que, a pesar de que
Aunque Ana le diga que no, ella va a ir.
Por más que lo niegues, no te creo.
Me propongo resolver este problema aunque me lleve horas hacerlo.
Ya estamos todos presentes, por consiguiente podemos iniciar la reunión. Ya estamos todos presentes, así que podemos iniciar la reunión.
Condicionales: la subordinada expresa una condición de la que depende la principal: si, siempre que, con tal que, con sólo que. Ej.
Si todo sale bien, seré millonario.
Lo haría con tal que sus hijos no se enteraran.
Le avisaré, si llego a tiempo.
Le diré eso siempre que me escuche.
Trataré de detenerlo con tal que lo alcance.
Debería guardar reserva una vez que se lo hayamos explicado.
Temporales: unen a la principal la subordinada que expresa tiempo: cuando, después que, antes de que, mientras, tan pronto como, a medida que. Ej.
Cuando leía, le temblaban las manos.
Se fueron antes de que saliera el sol.
Trataré de llegar a mi casa antes de que comience a llover.
Te llamaré por teléfono después de almorzar.
Iré a tu casa en seguida que termine mi horario de trabajo.
Lugar: unen a la principal la subordinada que expresa lugar: donde, adonde, de donde, por donde. Ej. Se fue por donde vino, El cartapacio donde pusiste los documentos está roto.
Modo: unen a la principal la subordinada que expresa la manera en que se realiza la acción: como, según. Ej. Cociné como pude, Llené la solicitud según las instrucciones, según las instrucciones lo estipulan.
9. LA INTERJECCIÓN
Las INTERJECCIONES son palabras que expresan sentimientos muy vivos de dolor, alegría, tristeza, etc. Podemos decir que son reacciones del hablante que se materializan a través de la palabra. Van siempre entre signos de exclamación: ¡ay!, ¡uf!, ¡bah!, ¡zas!, ¡hala!, etc.
Aunque se trata de una palabra la interjección se comporta como un enunciado independiente, es decir, comunica un mensaje completo: ¡ay! tiene una significación plena, equivale a una oración como ¡Me he hecho daño!
Podemos clasificarlas en:
Interjecciones primarias o propias: son las verdaderas interjecciones, es decir, palabras que sólo se han creado para expresar emotividad; ¡ay!, ¡uf!, ¡bah!, ¡zas!, ¡hala!, etc. y, por lo tanto, sólo pueden ser interjecciones.
Interjecciones impropias: proceden de otra clase de palabras, nombre, verbo, adjetivo, etc. pero se utilizan como interjecciones; ¡ojo!, ¡cuidado!, ¡bravo!, ¡oiga!, ¡vaya!, ¡estupendo!, etc.
Locuciones interjectivas: son grupos de dos o más palabras que funcionan como interjecciones: ¡Dios mío!, ¡Cielo santo!, ¡Qué horror!, etc.
«Un maestro trabaja para la eternidad: nadie puede decir donde acaba su influencia» (H.B.Adams)
Soy maestro porque se me ha concedido el privilegio de construir mundos posibles y soñar con universos imposibles. Porque comparto el cambio para mejorar y a veces también hago que el cambio ocurra.
Soy maestro porque cada día aprendo el doble de lo que enseño. Porque es la única forma que existe de ganarlo todo sin perder nada. Soy maestro porque me siento como el alfarero tomando en mis manos mentes inocentes que al pasar por mis clases se convertirán, contando siempre con la ayuda de Dios, en preciosos elementos de la alfarería social.
Soy maestro porque tengo la oportunidad de compartir con seres humanos de verdad, con personas de carne y hueso; con gente que se equivoca, que tropieza y cae y se vuelve a levantar sin rendirse ni maldecir.
Soy maestro porque mis estudiantes, es decir, mi gente, me conceden el privilegio de contarme sus confidencias, de expresarme sus desalientos y manifestarme sus ilusiones. Soy maestro porque siéndolo ejercito un oficio desafiante, que es, al mismo tiempo muy fácil y también bastante difícil.
Es ingrata y a veces injusta mi profesión. Pero tiene algo especial, por encima de las injusticias y de las ingratitudes, me gusta ser maestro.
Soy maestro porque me fascina el instante mágico en que descubro unos ojos atentos, una mente abierta, un rostro optimista, una postura de entusiasmo: con ellos marcho por la senda del acuerdo y de los éxitos compartidos. Y también soy maestro porque me agrada el ceño arrugado del estudiante incrédulo, los ojos entrecerrados del que duda, la pregunta ingenua del confundido, la afirmación retadora del crítico… esos gestos y esas acciones, me avisan que sigo siendo humano y que puedo equivocarme.
Vivo mi existencia intensamente siendo maestro y, pensándolo bien, no creo que haya una forma de vivir más intensamente la vida. Soy maestro porque tengo fe, esperanza y amor. Tengo fe en Jesús, el verdadero MAESTRO, fe en un porvenir del cual se me ha permitido ser protagonista, porque tengo la esperanza de caminar algún día por un camino tan amplio en donde tú y yo podamos transitar sin tropezarnos y tan angosto que pueda sentir de cerca nuestros afectos y el calor humano. Y tengo el amor que cientos de personas me dan y me reciben mientras hago lo único que creo ser capaz de hacer bien: ser maestro de escuela, con la ayuda de mi mejor MAESTRO.
Quiero, pues, expresar a todo el mundo que soy maestro porque los maestros somos… …constructores de paz…sembradores de sueños…forjadores del progreso…visionarios de mundos nuevos y mejores. Es por eso que, maestro soy, y por siempre lo seré. Por: Rafael Puig.
En un país muy, pero muy cercano sus habitantes vivían extremadamente felices. No les hacía falta nada porque sus tierras eran suficientemente fértiles. Sembraban y cosechaban toda clase de granos básicos, frutos y hierbas comestibles para solventar las necesidades básicas; sus ríos eran inmensos y cristalinos, sus bosques se elevaban con sus copas espléndidas, la convivencia era tan humana, armónica y pacífica que no había necesidad de un gobierno. Los niños se educaban en sus casas, a la escuela pública iban únicamente para instruirse académicamente. Aquel pueblo podía considerarse el paraíso terrenal.
En ese lugar no se conocía la palabra conflicto, mucho menos, guerra; cada vez que se suscitaban problemas, propios de la convivencia humana, se reunía la comunidad entera para hacer las paces y suavizar asperezas. No tenían religión, ni templos, no obstante, eran profundamente espirituales. Adoraban la tierra, los árboles, los ríos, la lluvia. Se consideraba capilla el corazón de cada hombre, mujer, niño, niña, adolescente, joven, anciano, anciana. Respetaban la naturaleza entera, pedían permiso para herir la tierra, para cortar un árbol, para sacrificar un animal o para recolectar los frutos que se producían a granel.
Los pueblos vecinos, en nombre de la modernidad, habían hecho mil intentos por someterlos, por adueñarse de sus tierras, de sus bienes, de su cultura y de sus valores. Les ofrecían a cambio cualquier clase de inventos y tonterías insostenibles en el tiempo a cambio de un poco de su riqueza humana y material.
Así transcurrían los días hasta que, de repente, una enfermedad como epidemia cayó sobre el poblado; de la noche a la mañana, todos sus habitantes comenzaron a quedarse ciegos, empezando por los niños y niñas hasta terminar con los ancianos y ancianas. Sin causa alguna iban perdiendo paulatinamente una de las facultades humanas más preciadas e indispensables. Y no es que las demás no lo sean, es que por los ojos entra el mundo al alma. Los ojos son las ventanas por donde se filtran las experiencias más sublimes de la vida. La belleza no puede ser apreciada en toda su expresión si no es por la vista. Enceguecían y se volvían más vulnerables.
Como consecuencia de la ceguera también iban perdiendo la memoria tan humana y tan necesaria para que una comunidad sobreviva, pues un pueblo sin memoria es un pueblo sin historia y sin historia todo género humano está condenado a ser presa fácil de los poderosos, políticos y demagogos que en nombre de la democracia y la modernidad se adueñan de la vida de los pueblos hasta someterlos y hacerlos desaparecer por completo de la faz de la tierra.
Al no tener memoria aquella gente comenzó a acomodarse y a resignarse de su mala suerte. Los pueblos aledaños con regímenes modernos invadieron sus tierras y empezaron a conquistarlos. A cambio fueron llenándolos de cosas superfluas. Se crearon ONGs de corte asistencialista para mantener a la población quieta y en silencio.
Aquel modo de vida llegó al extremo, la gente ya no se preocupaba de su vida, es más, quedarse ciegos era una suerte y hasta una bendición. Esta invalidez les quitaba cualquier iniciativa para autosuperarse. Lo raro es que esa enfermedad únicamente afectaba a los habitantes de ese país. Era contagiosa para ese pueblo mas no para los que llegaban de otros lados.
Javier, un chico extraordinario que siempre había sido adelantado en el colegio por su capacidad de liderazgo, sentido crítico de las cosas y solidario, dispuso adentrarse en el tema para buscar una explicación y conseguir la forma de curarse. Haciendo esfuerzos sobrenaturales se adentraba en los matorrales en búsqueda de alguna planta medicinal que le devolviera la vista. Cortaba cojollos de árbustos, flores, hojas y raíces y se preparaba unos menjurjes sin el éxito esperado.
Recordó una historia contada por su abuelo sobre un Rey sabio y famoso que había subido hasta la cima de una montaña para tomar una agua mágica que había enajenado a su pueblo con el fin de quedarse loco para gobernar mejor.
Recordaba haber observado a lo lejos, cuando aún tenía sus ojos sanos, una montaña majestuosa. Dejándose llevar por la facultad de su intuición decidió marcharse inmediatamente de aquel lugar para buscar la cura de su enfermedad. Caminó por días, meses, años. Presentía que no avanzaba y era que caminaba en círculo. Volvía al punto donde había iniciado el viaje. Había caminado hacia el norte, sur, este y oeste sin encontrar, tan siquiera, el inicio de la montaña. Por momentos creía que subía, llegaba a la cúspide de los montículos, luego sentía que descendía, señal que esa dirección no era la correcta. Regresaba al mismo sitio y emprendía otra trayectoria. Cuando llegaba a un río, saciaba su sed, llenaba un cumbito y proseguía el camino.
Sus fuerzas cada día se debilitaban y las esperanzas se desvanecían pero, aquel joven era de temple y de armas tomar, un aventurero de primera y sacaba, a saber de dónde, fuerzas y ánimos para continuar la misión.
Agobiado y ya casi derrotado, dispuso iniciar su último viaje. ¡Oigan bien! Iniciar, porque cada vez que emprendía uno lo hacía desde el mismo punto en que había iniciado los anteriores. Caminó sin parar día y noche, bajo la lluvia, luego bajo el sol ardiente. Intuía que era de noche por el silencio, el aullido de los perros salvajes y las temperaturas bajas. El día, por el trinar de las aves y el sol que inyectaba los rayos en su piel.
Caminó, caminó y caminó hasta que llegó a un río. Se dejó conducir por el cauce. A contracorriente fue avanzando, rodeando enormes rocas y acantilados. De pronto se dio cuenta que subía, en su corazón se encendió la esperanza de ir por el rumbo correcto. A medida avanzaba el río se hacía más pequeño, luego notó que el río ya no era un río, solo parecía un hilo leve de agua fresca que bajaba pacíficamente por las laderas de la montaña. Llegó al final del riachuelo, toco las rocas húmedas, dedujo que había llegado al lugar donde nacía el agua del caudaloso río que había dejado atrás, hacía días, meses o quizás años.
Pero su destino no acababa allí. Siguió subiendo, no sin antes haber tomado suficiente agua para el viaje sin retorno. El clima se hacía más frío. Había subido tanto que creyó haber escalado el monte más alto del mundo. De pronto sintió que llegaba a una explanada ¿Estaré en la cima? – Se preguntó-. Siguió avanzando a paso lento, calculando el terreno y los peligros. Avanzaba sin cesar hasta que los dedos de sus pies desgarrados y sangrados tocaron algo húmedo. Siguió avanzando hasta que fue profundizándose en algo que le pareció un apacible lago. Una sensación de frescura y paz fue apoderándose de su cuerpo. El agua le curaba las laceraciones de la piel, las dolencias desaparecían milagrosamente. Siguió hundiéndose hasta que el agua casi lo cubrió por completo. Su cuerpo se renovaba a medida que el agua lo empapaba. Vinieron a su mente toda clase de recuerdos, desde los más bonitos hasta los más tristes. Recordó su infancia, su niñez y su adolescencia, todas las experiencias que guardaba su memoria. Vio reflejada su vida como en un espejo. Pero ¿Qué raro que mis ojos no se curen? replicó para sí mismo. Fue en ese momento que dispuso hacer la última maniobra pora recobrar su vista. Con sus manos llevó un poco de agua a su boca. El sorbo mojó su lengua, bajó por su garganta causando una serie de sensaciones indescifrables. Tomo otro poco y lo flotó en sus ojos, fue en ese momento que sus ojos se abrieron. Vio sus manos, sus brazos, sus pies, palpó su rostro y descubrió que su piel estaba renovada. Observó a su alrededor y se dio cuenta que estaba solo, lo acompañaba un apacible silencio. Apenas amanecía, el sol proyectó los primeros rayos sobre los árboles, la vida silvestre empezó su actividad.
Javier, no salía de su asombro. Sintió como si despertase de un sueño largo y profundo. Se hizo a la orilla del lago, se sentó para rumiar calmadamente aquella experiencia vital. Pensó en su pueblo, en su gente, en la ceguera… En aquel lugar no había vida humana, quedarse allí era una buena idea, pero, alejado de la civilización no. Divisó a lo lejos, apenas se distinguía el valle, una sombrilla de humo espeso como un toldo lo cubría. A lo lejos se oían ruidos extraños como los que se desprenden de las grandes fábricas. Decidió regresar, ahora con fuerzas renovadas. Tenía que llevar la medicina ¿Cómo? no había forma, ni fuerza suficiente para cargar una buena cantidad de agua para curar a su pueblo. Pensó que la cura, de alguna manera, tenía un costo. Era imposible llevar agua para tanta gente. Sin embargo, hundió su cumbito y lo llenó hasta el borde.
Emprendió el retorno, ahora calculando el mejor sendero y acortando distancias si el terreno se lo permitía. Pronto se dio cuenta que algo nefasto había pasado. Los árboles habían sido arrasados, las tierras habían sido invadidas. Se habían construido grandes edificios y fábricas; el río estaba contaminado por los desechos inorgánicos y la expulsión de gases de las grandes industrias. Al entrar al pueblo observó que la gente tenía los ojos abiertos. Se dio cuenta que estar ciego no significa tener los ojos cerrados. Lo entendió todo. En realidad la ceguera de su pueblo era muchísimo más grave que la ceguera física. Lo que el pueblo necesitaba eran ojos para ver la realidad. Tiró el agua e decidió iniciar la tarea más difícil. En realidad la gente había caído en un letargo enfermizo, en una goma histórica deplorable. La medicina era más sofisticada que el simple sorbo de una agüita mágica. Pasado un tiempo, más videntes fueron apareciendo y se sumaban a la campaña emprendida por el gran joven Javier. Un nuevo despertar se apoderaba del pueblo. Se organizaron movimientos sociales a favor de la tierra y los derechos fundamentales de las personas. Se construyeron escuelas, se reactivó el agro, la gente aprendió a desaprender. A medida que recobraban la vista, también despertaban la conciencia y la sensibilidad. Javi reconoció que quizá nunca estuvo ciego, y es que no todos los que tienen ojos ven ni todos los que ven tienen ojos. Eso de ver más allá está reservado para pocos y pocas. Y no es que los muchos no puedan hacerlo, es que hay unos pocos que se encargan de robarles los ojos a muchos. En verdad no hay ciegos, hay enceguecidos y enceguecidas que es diferente. Juzgue usted y díga si no es cierto. Fin
Muchos de los adultos de mi infancia han muerto, mueren; algunos de mi generación también. Y entonces como que uno, de golpe, va comprendiendo, sin aspavientos, que la vida ya no es tanto memoria del pasado ni promesa del futuro, sino tiempo del presente. En mis divagaciones hipóteticas sobre el momento incierto pero certero de morir, sostengo un deseo sencillo, casi terco; y es que, la muerte, me encuentre viviendo. No quiero que me llegue esperando, ni recordando demasiado (aunque me fascine la historia), ni guardando la vida para después aunque en mí, palpita aun con necedad, ese utópico idealista del mañana más justo. Ojalá y la muerte me encuentre con un libro abierto, una conversación pendiente, una copa servida, un tabaco aromático en la mano, una taza de café «patepluma», un disco de jazz en el reproductor, un beso de mi madre, el amor entre brazos, una carcajada de mis hijas o un camino tendido hacia el siguiente paso. Ojalá. Por lo pronto, en este domingo incipiente, me alegra pensar en el hecho de que envejecer no consiste en acercarme a la muerte, sino en aprender a no ausentarne de la vida antes de tiempo. Tal vez sea solo por ser domingo, y los gallos de los vecinos desperezan la mañana; ya llegará el lunes y veré si continúo pensando lo mismo. Hoy es domingo, y los domingos, uno siempre es otro cada domingo. ¡Salú!
En las democracias contemporáneas, las campañas electorales han sufrido una transformación preocupante: el debate de ideas ha sido frecuentemente sustituido por el espectáculo de la descalificación. Cuando el ciudadano se enfrenta a una papeleta de votación, surge una pregunta legítima y profunda: ¿Cómo depositar nuestra confianza en quienes basan su viabilidad política en la destrucción del otro o en la simple negación del oponente?
Para entender este fenómeno, debemos analizar las dos grandes patologías de la política electoral moderna.
1. La táctica de la aniquilación moral
La primera premisa plantea un dilema ético fundamental: el político que, cegado por el afán de poder, recurre a la denigración y a la exposición de la vida privada de su oponente. Desde el análisis político, esta estrategia (conocida como campaña negativa o guerra sucia) revela tres focos rojos sobre el candidato que la ejerce:
Ausencia de mérito propio: Quien necesita destruir la imagen de su rival suele hacerlo para desviar la atención de sus propias carencias. Si un candidato no tiene una trayectoria sólida o ideas innovadoras que presumir, su recurso más fácil es nivelar la contienda hacia abajo, asegurándose de que todos parezcan igual de inaceptables.
El fin justifica los medios: Si un individuo está dispuesto a cruzar líneas éticas fundamentales —como vulnerar la intimidad familiar de un adversario— por el simple deseo de ganar una elección, está enviando un mensaje claro sobre cómo ejercerá el poder. Un líder sin frenos éticos en la campaña rara vez los adquiere al llegar al gobierno.
Polarización como estrategia: La denigración apela a las emociones más primarias del electorado (el miedo, el asco, el enojo). Es más fácil movilizar a los votantes para que voten en contra de alguien que convencerlos de votar a favor de un proyecto.
2. El parasitismo político de la oposición
La segunda premisa cuestiona a una clase política opositora que carece de agenda propia y reduce su existencia a ser la «anti-tesis» del gobierno en turno. Tirar piedras al oficialismo es la forma más básica —y perezosa— de hacer política.
Creer en este tipo de oposición es peligroso para el ciudadano por una razón principal: el rechazo no es una política pública.
Señalar los errores del gobierno actual (inflación, inseguridad, corrupción) es necesario, pero es apenas el diagnóstico. Un médico no cura a un paciente solo gritándole que está enfermo; necesita recetar un tratamiento. Cuando la oposición basa su campaña enteramente en la descalificación, demuestra que su objetivo es la alternancia en el poder, no la transformación del país. Es una oposición «reactiva» que, al llegar al poder, suele improvisar porque nunca diseñó un plan de gobierno real.
El problema de fondo: La ausencia del «Cómo»
Ambas premisas convergen en un síntoma común: el populismo discursivo y la falta de sustancia. Nos ofrecen los mismos destinos paradisíacos (crecimiento económico, seguridad, empleos) sin mostrarnos el mapa para llegar a ellos.
¿Cómo podemos creer en ellos, entonces? La cruda realidad analítica es que no deberíamos hacerlo basándonos en la fe, sino en la exigencia. La credibilidad no se otorga por defecto; se audita.
Como ciudadanos y electores, el antídoto contra esta clase política se resume en cambiar la forma en que consumimos la información electoral:
Penalizar la guerra sucia: El electorado debe comenzar a castigar en las urnas a quienes basan su campaña en el lodo. Cuando el político note que denigrar le resta votos en lugar de sumarlos, cambiará de estrategia.
Exigir la viabilidad técnica: A cada promesa política, la respuesta ciudadana e institucional (a través de debates y medios de comunicación) debe ser una sola palabra: ¿Cómo? ¿De dónde saldrá el presupuesto? ¿Cuáles son los plazos? ¿Qué leyes necesitan reformarse?
Votar por proyectos, no por revanchas: Un voto de castigo al oficialismo que se entrega a una oposición sin ideas es un cheque en blanco al fracaso.
En conclusión:
Creer ciegamente en quienes destruyen para avanzar o en quienes critican sin proponer es perpetuar un ciclo de decepción democrática. La verdadera madurez política de una sociedad se alcanza cuando deja de buscar salvadores infalibles y comienza a exigir administradores públicos con planes demostrables. El poder no debe ser el premio para el que grita más fuerte o golpea más bajo, sino para el que tiene el mejor plano para construir.
El verdadero desafío del pedagogo moderno no radica en la complejidad del programa académico, sino en el abismo de la apatía. Enfrentar a un grupo de estudiantes displicentes, desprovistos de compromiso y sin una perspectiva de futuro, transforma la enseñanza en un ejercicio de resistencia existencial.
Frente a esta parálisis del deseo de aprender, el docente ya no solo compite contra la distracción, sino contra el nihilismo cotidiano. El aula de clases deja de ser un espacio de transmisión de saberes para convertirse en una trinchera donde la primera y más urgente batalla es, precisamente, devolverle a los jóvenes el derecho a imaginar un futuro y la dignidad de querer habitarlo.
Subsanar una realidad tan profunda requiere desplazar el eje de la enseñanza tradicional. No se puede forzar el intelecto donde primero se ha quebrado la voluntad.
La alternativa fundamental radica en transitar de la pedagógica del contenido a la pedagogía del sentido.
Aquí algunas líneas de acción estratégicas para abordar esta crisis desde el aula y la institución:
Vincular el saber con la urgencia vital: El conocimiento debe dejar de presentarse como un requisito abstracto para el examen y comenzar a plantearse como una herramienta de emancipación. Si el estudiante no ve cómo la materia le ayuda a descifrar su propia realidad o a resolver sus dolores cotidianos, la desconexión es inmediata.
Sustituir la exposición por el proyecto: El formato de «profesor que habla, alumno que escucha» perpetúa la pasividad. El Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) o el Aprendizaje-Servicio obligan al estudiante a asumir un rol activo, vinculándolo con su comunidad y demostrándole, mediante la práctica, que sus acciones tienen un impacto real en el mundo.
La tutoría invisible (El vínculo antes que el dato): Ningún joven se compromete con un futuro que no cree merecer, ni con un adulto que siente que no lo ve. La alternativa empieza por restaurar el vínculo humano. El docente debe ser, antes que un transmisor de datos, un mediador que valide al estudiante como sujeto, ayudándole a reconstruir su autoestima cognitiva.
Desarrollar la imaginación de futuro: Las instituciones educativas deben incorporar espacios formales para el diseño de proyectos de vida. No desde la presión económica («qué vas a estudiar para trabajar»), sino desde la exploración del deseo, la vocación y la construcción de la identidad.
Como místico contemplativo, fue referente contemporáneo de la llamada: «Espiritualidad del desierto».
»Permanecí doce años sin negar nada y sin creer nada, desesperado por la verdad, sin creer ni siquiera en Dios. Nunca creo haber estado en tan lamentable estado.»
»El islam produjo en mi un cambio profundo… la visión de esta fe, de estas almas que viven en continua presencia de Dios, me dejó entrever algo de mayor envergadura y más verdadero que las ocupaciones mundanas: ‘Ad maiora nati sumus’ (Nacimos para cosas más elevadas)…»
»Mientras estaba en París una gracia interior extremadamente fuerte me impulsaba: empecé a ir a la iglesia, sin creer, no me encontraba bien más que allí, y pasaba largas horas repitiendo esta extraña oración: ‘Dios mío, si existís, haced que yo Os conozca’.»
»Y después, Dios mío, ha sido una cadena de gracias crecientes… el tierno y creciente amor por Vos, mi Señor Jesús … La búsqueda de una vida conforme a la vuestra…»
»Qué bueno eres, Dios mío, por haber roto todo alrededor de mí, por haber anulado cuanto me habría impedido dedicarme a ti solo…»
»Una de las cosas que le debemos absolutamente a Nuestro Señor es no tener nunca miedo.»
»Todo hombre debe aparecer ante nosotros como un hermano, y un hermano cubierto con el manto de sangre de Jesús.»
»En cuanto creí que había un Dios, comprendí que no podía evitar vivir solo para él: mi vocación religiosa data de la misma época que mi fe. Dios es tan grande.»
»La Eucaristía es Dios con nosotros, es Dios en nosotros, es Dios que se da perennemente a nosotros, para amar, adorar, abrazar y poseer.»
»Cada cristiano tiene que ser apóstol: no es un consejo, sino un mandamiento, el mandamiento de la caridad.»
»Cuanto más abrazamos la Cruz, más estrechamos a Jesús que está clavado en ella.»
»Pregúntate en cada cosa: «¿Qué habría hecho el Señor?», y hazlo. Es tu única regla, la regla absoluta.»
»El objetivo de cada vida humana debería ser la adoración de la santa Hostia.»
»Adorar la Hostia santa debería ser el centro de la vida de todo hombre.»
»Si no vivimos del Evangelio, Jesús no vive en nosotros.»
»La fe es incompatible con el orgullo, con la vanagloria, con el deseo de la estima de los hombres. Para creer, es necesario humillarse.»
»El sacerdote es un ostensorio, su deber es mostrar a Jesús. Tiene que desaparecer para dejar que sólo se vea a Jesús….»
»Santificándonos santificaremos a los demás.»
»Haré el bien en la medida en que sea santo.»
«Trabajad por la santificación del mundo… sin palabras, en silencio… llevad el Evangelio no predicándolo con la boca sino predicándole con el ejemplo, no anunciándolo sino viviéndolo.»
El derecho a opinar y criticar a un gobierno es, sin duda, una de las columnas vertebrales de cualquier sociedad democrática. La crítica ciudadana no es un ataque a la estabilidad; al contrario, funciona como un espejo necesario para que los gobernantes evalúen sus acciones y rectifiquen el rumbo cuando es necesario.
Que a la base esté siempre el respeto a la persona es, en mi opinión, la clave para que esa crítica sea verdaderamente constructiva y legítima.
Una crítica sana se enfoca en los hechos, las políticas, los resultados y las decisiones de un funcionario público. Cuando la opinión se centra en descalificar la dignidad personal del gobernante, sus características físicas, su vida privada o su integridad humana, la crítica pierde su valor político y se convierte en un simple ataque verbal. El respeto a la persona asegura que el debate se mantenga en el nivel de las ideas y la gestión pública.
Cuando un ciudadano o un analista critica a un gobierno utilizando datos, argumentos y respeto, su voz gana autoridad. Los insultos y la falta de respeto suelen provocar que el receptor (el gobierno o sus simpatizantes) se defienda cerrándose al diálogo, utilizando la falta de formas como una excusa para ignorar el fondo del reclamo. El respeto desarma esa defensa y obliga a discutir el contenido de la crítica.
El debate público suele polarizarse con facilidad. Si la norma para criticar al poder es el menosprecio personal, la sociedad termina dividiéndose en bandos irreconciliables donde domina la hostilidad. Mantener el respeto a la dignidad humana de los líderes —incluso de aquellos con los que se está profundamente en desacuerdo— ayuda a preservar una convivencia pacífica y democrática.
En conclusión: El derecho a disentir es innegociable, pero su ejercicio más potente y democrático es aquel que separa la función pública de la dignidad humana. Se puede ser implacable con el error de un gobierno, siendo al mismo tiempo respetuoso con el ser humano que ocupa el cargo.
Fue un religioso carmelita inglés del siglo XIII, recordado especialmente por su profunda devoción a la Virgen María y por la tradición que lo vincula con la entrega del Escapulario del Carmen.
La Orden del Carmen celebra su memoria el 16 de mayo.
Según la tradición carmelita, la Virgen del Carmen le entregó el escapulario como signo de protección maternal y de pertenencia espiritual.
Pero hay que aclarar que el escapulario no es un amuleto, ni una garantía mágica, ni una superstición piadosa. Es un signo visible de compromiso: vivir bajo el manto de María, siguiendo a Cristo con fe, pureza, oración y conversión.
Desde la perspectiva del análisis político, el inicio de una campaña electoral suele funcionar como un implacable desmaquillante institucional. El fenómeno de la «máscara» que se cae en el sector opositor revela una de las tensiones más viejas de la democracia: la brecha entre la retórica de la resistencia y la práctica del poder.
Mientras están en la acera de enfrente, los bloques opositores gozan de la comodidad de la crítica pura. Su identidad se construye a partir del «no»: no a la inflación, no a la corrupción, no al autoritarismo. Sin embargo, al lanzarse oficialmente al ruedo electoral, esa pureza se diluye. La necesidad de pescar votos en todos los caladeros los obliga a moderar discursos, pactar con viejos enemigos y, en última instancia, revelar que detrás de su indignación moral muchas veces solo había ambición de recambio, no de transformación.
Para evaluar si la oposición rompe el statu quo o solo se suma a él, la ciencia política analiza sus incentivos:
El círculo vicioso (Lo más común): La maquinaria electoral es costosa. Para competir, las oposiciones suelen hipotecar sus promesas firmando alianzas con los mismos sectores fácticos (empresariales, sindicales o mediáticos) que criticaban. Al llegar al poder, el margen de maniobra se reduce a cero. El resultado no es una alternancia programática, sino una alternancia de élites: cambian las caras, pero las estructuras de desigualdad y clientelismo permanecen intactas.
La excepción de la realidad transformada: Una oposición solo cambia la realidad de un país cuando no se presenta como un simple «anti-gobierno», sino como una alternativa real. Esto requiere un programa técnico viable, un liderazgo que trascienda el revanchismo y, sobre todo, la voluntad política de desmantelar los privilegios del sistema que los propulsó.
En conclusión, las precampañas desnudan a la oposición: demuestra si estamos ante una alternativa real de país o, simplemente, ante el relevo de turno en el teatro de las promesas incumplidas. La historia demuestra que, despojados de la máscara de críticos, la mayoría prefiere habitar el palacio que demoler sus vicios. No es casualidad que los férreos opositores terminen lanzándose a la contienda, lo que demuestra que su oposición era el preámbulo de una campaña anunciada.
Irán ha demostrado que el dominio absoluto de EE. UU. y sus aliados ya no es una garantía. Al utilizar tecnología de bajo costo (drones y misiles de precisión) frente a sistemas de defensa millonarios, Irán ha logrado encarecer la guerra para Occidente. Es la «asimetría» en su máxima expresión: un dron de 20,000 USD puede obligar a disparar un misil interceptor de 2 millones de USD.
Al igual que en Vietnam, donde el terreno y la guerra de guerrillas neutralizaron al ejército convencional, Irán ha creado el llamado «Eje de la Resistencia». No necesitan enfrentarse cara a cara en un campo de batalla abierto; utilizan aliados regionales para estirar las capacidades de EE. UU. en múltiples frentes, agotando su paciencia política y sus recursos económicos.
La lección de Vietnam fue que una guerra no se gana en la selva, sino en la opinión pública de quien invade. Irán apuesta a que Occidente no tiene el «estómago» para un conflicto largo, costoso y con bajas humanas en una región que ya genera fatiga social en el electorado estadounidense.
Aunque la analogía con Vietnam es poderosa por el desgaste, Irán es una potencia regional con una estructura estatal sólida y una geografía mucho más compleja (montañosa y vasta), lo que haría que cualquier escalada fuera, potencialmente, mucho más impredecible que lo vivido en el sudeste asiático